DESPIERTA
Uno, dos, tres...despierto. Lo hago. Abro los ojos pero no me apetece. Tengo la necesidad de seguir inmersa en un sueño fantástico. Estoy en una casa grande, rodeada de objetos de diseño. Todo es blanco: paredes, suelo, muebles,... todo. A mi lado está él. No sé quién es, nunca le había visto antes. Su rostro, su piel, su olor me son ajenos. No se parece a nadie que haya conocido. Sin embargo siento que le conozco desde siempre. Allí, sentado junto a mí, me mira. No hablamos. Tan solo con las miradas lo decimos todo. Me gusta su presencia. Me relaja, me hace sentir cómoda, tranquila, embobada. No quiero que se vaya. Quiero acercarme más a él. Tocarle y sentir el calor que desprende su cuerpo. Mi corazón se acelera. Noto cómo las palpitaciones incrementan su intensidad con cada suspiro. Pestañea, pero sigue en silencio, impertérrito, inmóvil, mirándome fijamente. No aguanto más y me lanzo. Comienzo a besarle, a acariciar discretamente su cara, su torso, sus brazos sus manos... y ahí sigue él, frío como el aliento de la muerte. No me importa porque me gusta. No quiero acostarme con él, no es eso. No aún. Pasan los minutos, tal vez pudieran haber sido horas y ni me habría enterado. Paso a un estado superior mientras sigo insistente en mi cometido. De repente su temperatura empieza a subir. Su grandes y poderosas manos responden a mis estímulos. Frena con fuerza mis manos enlazándolas con las suyas. Ahora manda él. Su lengua, como un poderoso volcán, recorre mi cuerpo. El cuello, los hombros, mis pechos, el estómago... sigue bajando hasta desaparecer entre mis piernas. No quiero que pare. No quiero saber quién es. Tan solo quiero que se quede para siempre. No sé porqué, pero me quedaría siempre allí si el me lo pidiese. Un esclava sumisa a los pies de su amo. Quiero que siga. Ahora sí quiero ir más allá. Me abraza con fuerza, con tanta fuerza que me cuesta respirar. Me aferro a él como a la montura de un caballo desbocado. clavo mis rodillas en su cadera. No me quiero caer. Empiezo a fusionarme con su cuerpo y.... Y suena el puto despertador. Bienvenida a la realidad. Son las 9 de la mañana de un lunes de invierno. Al abrir los ojos me encuentro con nadie durmiendo a mi lado y el macho con el que estaba a punto de copular se ha esfumado. Y pienso:“Genial Lola, necesitas echar un polvo”.
Ahhhh...
ResponderEliminarTu eres lola?
Encantado de conocerte pues.
Un placer leerte ya lo sabes...
Ya somos dos...
ResponderEliminar;)