jueves, 7 de enero de 2010



A RAS DE SUELO

Aquel día el destino quiso que descendiera de mis tacones verdes. Pisábamos suelo berlinés cuando una alcantarilla acabó con uno de ellos y mi amiga me dejó estas zapatillas. Lo cierto es que hacía años que no me ponía un calzado plano, pero fue lo mejor que pudo pasar. Caminando por sus calles llegamos a un suelo que aún exhalaba dolor. Por eso, cuando pise sobre él me alegré de no ir subida en mis habituales diez centímetros. Deje de quejarme y dí paso al respeto por aquel lugar....
De vez en cuando hay que bajar de las alturas para tomar contacto pleno con la realidad, por dura que esta pueda ser a veces.

2 comentarios: